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Thursday, October 07, 2010

Jhon, Paul, George & Ringo

Tenía yo casi un año de vida cuando asesinaron a Jhon Lennon, así que así sea arañando la década, pertenezco a los 70´s. The Beatles han estado en mi vida desde muy temprano, mi padre se encargó de que fuera así. Recuerdo aquellas charlas -que a veces eran monólogos memorables- donde él contaba vida, obra y milagros del mejor grupo de rock de todos los tiempos. Me decía cómo esperaba impaciente el nuevo sencillo o el long play para ir a comprarlo a la tienda de discos. Ya saben. de esos discos de 33 1/3 revoluciones por minuto. Algunos los tiene tu abuelita. Decía, y yo le preguntaba por qué no se los pedía. No me los quiere dar. Respondía. ¿Sería que a mi abuelita también le gustara The Beatles.



Cuando tuve unos 11 años y ya no vivía con mi padre, trabajé en un centro comercial así que tuve algo de dinero. Me dí entonces a la tarea de hacer mi propia colección de los discos del Cuarteto de Liverpool. Al principio los compré en la tienda de discos. Luego no sé por qué razón preferí comprarlos en los tianguis, en los puestos donde venden cosas usadas. Quizá lo hice porque consideré que de alguna manera estos discos usados tenían un cierto valor histórico. Y así fue. Algunos de ellos tenían dedicatorias. Desde luego, no por parte de The Beatles. Sino por el novio, la novia, el amigo o la amiga. Algunas dedicatorias eran realmente hermosas. Nunca entendí por qué la gente tiraba esos "tesoros".

Mi colección poco a poco se hizo amplia y rara. Ya no solo eran discos, ahora también cassettes, pósters.

De alguna manera mis años formativos no fueron en la escuela, sino escuchando a The Beatles. Mi gusto por la literatura en gran manera se debe a las letras de The Beatles. También a los artículos y libros que hacían referencia a ellos.

En pocas palabras, soy un Beatlemaniaco tardío

mi página: www.alejandroarrieta.mex.tl

Wednesday, October 06, 2010

Reinaldo Arenas: Antes que anochezca

Fuí comunista porque la desigualdad siempre me ha repugnado. Porque comparto los valores libertarios, de justicia y la noble intención de educación para todos. Creí que bajo un sistema político comunista la cultura y las artes tendrían un espacio digno. De niño leía las publicaciones editadas por la agencia de prensa Novosti. La revista Bohemia y Granma. Por supuesto que esas publicaciones no se vendían en los puestos de revista de por acá. Mi hermano y yo hacíamos recorridos por las librerías de viejo y por la embajada cubana en donde nos dejaban llevar cuantas quisieramos. Esas revistas y diarios los leía una y otra vez y me emocionaba pensando en todas esas cosas maravillosas que ahí se relataban. Proezas quinquenales, nuevos centros de trabajo, ferias del libro m onumentales, zafras históricas. Todo eso fue un coctel de sueños y anhelos que se acumuló en mi mente y forjó en mí al militante comunista que fuí. Cómo no creer en este paraíso de los trabajadores.

Sin embargo nada de esto era cierto, todo era una simulación, una mentira. Después supe de Siberia, de los campos de concentración, de las detenciones, de las torturas, del exilio...¿No se supone que el exilio sólo se sufre en los países imperialistas? Tremenda desilusión saber que en el sistema de las libertades, del comunismo los artistas y los escritores eran perseguidos, muchos, asesinados. Reinaldo Arenas fue uno de los casos más dolorosos. Al grado que se tuvo que esconder en un bosque para que no lo recluyeran al centro de reajuste, como gustan llamarle en Cuba.

A Reinaldo Arenas lo conocí -literariamente hablando- porque entonces yo leía a Guillermo Cabrera Infante y él lo citó. Decía que era uno de los grandes escritores cubanos junto con Virgilio Piñera y José Lezama Lima. La vida de Reinaldo Arenas fue una desgracia -para él- y un torrente de lucidez literaria para nosotros.

Reinaldo Arenas fue mucho más libertador que muchos. Nunca se plegó a ningún régimen ni a ninguna orientación política. Tanto que murió sin patria, sin nacionalidad.

Quizá la mejor forma de ser escritor es no teniendo patria.


Visita: www.alejandroarrieta.mex.tl

Tuesday, August 03, 2010

México Bicentenario

Lees la historia de tu país. La oficial y la no oficial. No sabes cuál de las dos te causa más repulsión. Simplemente llegas a una conclusión: tú país -México- tiene una fijación por enarbolar tlatoanís, increíble. Así queremos las cosas y así nos va, de otra manera simplemente no se explica como unos cuantos extremeños mal comidos, mal bebidos y cansados hallan conseguido dominar al Imperio Azteca, tan grande, tan poderoso pero tan ingenuo. El resto es tan solo en ciclo interminable de una rueda. Así seguimos con políticos que nos ofrecen espejitos a cambio de nuestras pepitas -de oro- cada vez más escasas. López Obrador nada le envidia a los tlatoanis de antaño, tampoco Peña Nieto, aunque dudo que en aquellos años se engominaran tanto el cabello.

Nada hay que celebrar puesto que no existe esa patria que nos quieren vender como tal. Existe un territorio generoso en el cual vive gente noble, tan noble que aguanta tanta vileza.

De la revolución ni hablamos, esa es marca Registrada del PRI, ya ven que son los que más provecho le han sacado.

La Revolución Méxicana está como las prostitutas que están de fijo afuera de la sede del PRI en el centro: viejas, agotadas y feas.

Ya solo falta esperar la dichosa banderita que nos van a enviar por correo. El único problema es que a ser el servicio postal mexicano tan ineficiente lo más seguro es que llegarán quizá para el tricentenario.

Friday, July 30, 2010

Crónicas de un amante cargado de cafeína

Quien ama al amor como yo lo amo, sabe de lo que hablo, o de lo que hablaré, que es más correcto. Se cimbrará como yo lo hago al mirar el rostro suave de una chica de 20 años. ¿Cómo sabemos que es suave? de la misma manera que sabemos que el verano es generoso con la poesía. No hay cosa más hermosa que unos ojos cafés y un rostro blanco, limpio, humectado por la bondad de la juventud. Las chicas de 20 años huelen a sueños, a romance, a vida.

Hace tiempo jugaba a enamorar a las chicas a golpe de poesía. Algunas -las menos- se enamoraban con los versos apresurados que escribía en servilletas no precisamente blancas. Otras -las más- preferían bailar, pero como en esos tiempos en que se es joven y se es de izquierda y se cree uno descendido del parnaso no se vive o no se quiere vivir para otra cosa que no sea la poesía, yo prefería refugiarmen en la libreta y escribir durante la tarde y la noche. Así que la chica, que dudo mucho que fuera de izquierda, y que del parnaso jamás habría escuchado hablar, se buscaba a otro con quien irse a bailar. El novel poeta se quedaba solo y jugaba a enamorar a las estrellas.

Más tarde, cuando tuve edad para entrar a un bar me dispuse a acudir como todos, a la barra de uno de estos, pedí un trago, me ofrecieron cacahuates. Me senté en la mesa del centro, al final había un pista de baile. Pero nadie bailaba.

Con el paso de los minutos fueron llegando algunas chicas con minifalda y blusas verdaderamente provocativas, sonreían y se saludababn, otras se peinaban. Algunas más se probaban blusas a las vista de los pocos que estabamos en el bar. Yo tome más cacahuates del platito y saqué mi pluma y pensé en escribir algún poema. Pero no pude hacerlo porque la imagen de las chicas probándose la ropa no se iba de mi mente.

Al poco rato vino una de las chicas y me preguntó si se podía sentar en mi mesa. Le dije que sí. Ella preguntó que qué era lo que bebía. Havana 7 años, le dije. Ella me preguntó si le quería invitar un trago, le dije que sí. Charlamos sobre el ambiente del lugar, me dijo que más tarde se ponía mejor porque había baile. Supongo que no te gusta mucho el baile, me dijo. Yo le respondí que prefería charlar. Ella sin preguntarme si lo podía hacer, tomó mi libreta y comenzó a leer. Un poema, luego otro y luego otro. Son hermosos, dijo y volvió a leer desde el primero.

¿Te gusta la poesía? No leo mucha poesía, pero me gustan mucho las canciones de amor, respondió. No creo que lo que escribo sean poemas de amor. A mi sí me lo parece, me dijo.

No lo pensé dos veces, le pregunté cuál de ellos era el que más le había gustado, ella lo señaló y yo arranqué la hoja y se lo obsequié. Ella sonrió, era bella pero tenía algo de tristeza en su rostro. Al recibir el poema tocó mi mano y pude sentir su latído emocionado.

La noche terminó como terminan las grandes historias de amor: inconclusas. Yo enamorado de ella y ella de mí. Nos despedimos y cada quien continuó con su vida.
La calle estaba mojada, había llovido. Ella estaría bailando pues era su trabajo y yo apresurando el paso para llegar a casa y escribir un poema, pensando en ella.

Thursday, July 29, 2010

Amor a golpe de amor

Jeanny Entra al hotel podrido y ruinoso en un París que parece arruinado. Pide una habitación y una mulata maléfica le toma la mano con toda la intención de no devolvérsela en un buen rato. Le entrega el duplicado de la llave del cuarto. El original de la llave ha desaparecido. Jeanny entra al cuarto y allí está un hombre de 45 años -ella no sabe que tiene 45 años, ni sabe su nombre; jamás lo sabrá. El hombre la mira, se le acerca, la abraza, no se puede decir que la viola porque lo que pasa es con pleno consentimiento de ella.

La historia es una de amor, de esas difíciles. Jeanny es una hermosa chica que parece eso, una chica y no lo que quiere aparentar: una mujer parisina o una prostituta o ambas cosas.

Jeanny no busca un amante, cree hallar un padre; ni una ni otra; encuentra un tipo que recién ha enviudado, lleno de traumas y algo loco. "Pequeña estúpida" es quizá el mejor pirópo que recibe de este hombre que se vuelve la obsesión de Jeanny.

"Si la música es el alimento del amor, que siga sonando". Dice Marlon Brandon casi al final de la película. Pero trístemente para él, la música del amor no sonará más: se ha traicionado a él mismo. Ha confesado a Jeanny que la ama. Es aquí cuando la chica se da cuenta que esto no puede ser, se aterra y le dice que no más, que todo ha terminado, después del tango con el que limpian la duela en la que un concurso de baile se lleva a cabo.

El amor tiene esas cosas.

El cine también las tiene, por eso las hace arte. Aderezado con la música compuesta por el gran Gato Barbieri.


Last Tango In Paris


Thursday, July 22, 2010

Enfermarse en jueves

Cosas que pasan cuando se tienen 30 años, se anda en la calle sin sombrilla, en un julio lluvioso y frío en la ciuad invadida por los inconformes de siempre. Nadie me pregunta pero yo digo que me molestan más los inconformes de siempre que esta gripe que me ha agarrado con todo lo que ha podido.

Busco en la red una película que hace mucho ví y que no la he podido encontrar y tristemente me doy cuenta que solo está con doblaje al español y nada menos que por los que hacen el peor doblaje al español...¡los españoles!

Quien me conoce sabe que odio que doblen las películas. Como buen amante del cine las prefiero en su audio original y con subtítulos. Pero que le vamos a hacer. Si no hay de otra.

Para los que no lo saben: la idea de doblar las películas viene de aquel visionario, hombre adelantado a su tiempo, gallego tenía que ser llamado Franciasco Franco. En el franquismo doblaban todas las películas incluso las mexicanas y argentinas que se hacían en ¡español!. ¿No creen señores del Reino de España que ya va siendo hora de que respeten al septimo arte y se desprendan de las migajas de franquismo que aún llevan en la camisa?

Que cosa más patética es por ejemplo escuchar a Superman decir "Oye tío, que cutre está todo esto"

Thursday, May 13, 2010

El SME o la necedad por el hueso

Quizá para alguien que no viva en México pudiera ser cierto aquello que las huestes del SME (Sindicato Mexicano de ELectricistas) han dicho desde que el gobierno se dio a la tarea de desaparecer la empresa quebrada económicamente hablando Luz y Fuerza del Centro. Entiendo que este sindicato y sus miembros defiendan sus intereses, bastantes mezquinos por cierto. Pero siempre he creido que por encima de cualquier interés debe estar siempre la verdad. Y esta "causa" es lo que menos ha tenido. Aho se ostentan como los proclamadores de la refundación de la patria, pero no son otra cosa que los que refundieron a la patria. Este sindicato fue unos de los gremios que más se benefició del "sistema". Ganaban buenos sueldos en comparación con millones de mexicanos. sus jubikaciones eran relativamente rápidas y sus jornadas de trabajo encima de deficientes eran cortas. Además siempre tenían a la mano es costumbra tan mexicana de "pedir para el refresco" por los malos sercicios que prestaban.

Ah, pero ahora eso se les olvida. Ahora los señores son muy socialistas, muy progres y ahora dicen que esta´n en la lucha, Incluso hasta se se avientan la puntada de inventar una huelga de hambre. Huelga en la que uno de los participante se va a Venezuela. Hummm.

Hace unos días pasé a un lado de donde tiene unos de sus campamentos. Un tipo dse bajó de un BMW azul. Su chofer arrancó el carro y se fue. Este señor de traje caro firmó en una bitácora. En seguida le dieron un paquete de volantes y se puso a repartirlos. Vaya, los revolucioarios de ahora tienen BMW.

Todo esto viene a cuento porque sucede que ese día, ese momento una señora se me acercó y me dijo que como era posible que permitiera que me enajenaran de esa manera. Yo le dije que no sabía de lo que me habblaba. Ella respondió señalándome el diario Milenio que traía bajo el brazo. Entonces que debo de leer señora? le pregunté. El Machetearte, La Jornada, El Sendero del Peje? Ella me extendió un volante y yo me negué a recibirlo, le dije que no me interesaba. No lo hubiera hecho. Casi me golpea. Me dijo que me iba a arrepentir cuando la CFE me mandara mi nuevo recibo y el cobro fuera en miles de pesos -nótese que la señora casi cas me escupió la maldición gitana. Pues el recibo ya llegó y por cierto más barato que cuando ustedes existíán, le dije. Eso no puede ser, ne dijo. Es verdad le respondí y no estoy en la obligación de comprobarle nada. La señora estaba que echaeba chispas.

Reconozco que gusto de estas cosas, es decir de confrontarme con los defensores de las causas perdidas. Igual lo hice con los encuerados de los 400 pueblos. Esa vez creo que con razón.

En fín, las cosas que da el vivir en este país y sobre todo en esta ciudad en la que se vienen a manifestar todos cuantos pueden.

Wednesday, May 05, 2010

México, país sin remedio

Triste caso este el de un país en el que la gran mayoría de las cosas no funcionan y las que acaso funcionan lo hacen de mala manera, lo que lleva a pensar que si de esa forma van a funcionar mejor que no lo hicieran. Me explico.

Resulta que íbamos mi hermano y yo a comprar crédito para el metro en una de esas maquinitas en las que pones la tarjeta, ingresas las monedas y recibes el saldo -aunque esto no es tan rápido como podrá aquí leerse. Pero decía yo que estabamos en la maquinita, pues resulta que dicha maquinita no funcionaba, así que había que acudir a la taquilla, la cual tenía una fila como de unas setenta personas. Para no hacer la cuenta demasiado larga diré que la razón por la que no funcionaba la maquinita la descubrió mi hermano: la maquinita había sido apagada por ¡los policías del metro!, sí, así como se lee. Los policías descomponen los torniquetes y reciben los boletos, no los destruyen como deberían, sino que los conservan para hacer negocio. El día lunes a la hora pico los señores dicen: ahora es cuando y apagan la tan citada maquinita. Así que solo quedan dos caminos o te formas en la cuasi interminable fila o le compras al tipo al que ellos han puesto a vender los boletos que se han quedado.

No tengo más que decir, lo único que me queda es que estos tipos son tan ladrones que bien podrían ser banqueros o políticos..

Friday, April 23, 2010

Hablando da la melancolía

Siempre me gusta recordar cosas. Cuando era niño, cuando era joven, pero sobre todo, cuando era un tanto cuanto mas esperanzado. Es decir cuando las ilusiones me arropaban más o mejor dicho, yo me deajab arropar por ellas. Quizá sea esto lo peor de crecer: la desilusión. La desiludión es como el ajenjo. Aunque el ajenjo dicen que es bueno para la bilis...y la desilusión me ha causado un poco de bilis, debo decirlo.

Sigo creyendo prácticamente en todas esas cosas que cuando llevaba el pelo largo y una boina morada o negra o roja y que mi madre diligente y amorosa tejía. Recuerdo ahora mismo una anecdota:

Un día fui a La Jornada (diario que leía yo con absoluta religiosidad) a presentar una veintena de poemas que pensé quizá podrían publicar -en ese tiempo mi ingenuidad era más que eso- en La Jornada Semanal. Ja. Mis poemas "no iban con la línea editorial". son malos?, pregunté. No. Contestó enseguida la chica asistente del despacho. de hecho hay uno que me gusta mucho, no se si me podrías facilitar una copia. Le regalé la copia. Le volví a preguntar que cual era el problema con mis poemas y ella dijo: Lo que pasa es que son poemas de amor. Ah, vaya. Total que salí del edicifio de La Jornada y en eso me alcanzó la chica para hacerme la siguiente pregunta: ¿Oye, dónde compras esas boinas? -yo llevaba mi boina morada- No las compro, le respondí, las teje mi mamá.

En fin que la chica me pidió que le preguntara a mi mamá si podía tejerle una boina como la mía. Que ella se la pagaría. Nunca le pregunté si estaría dispuesta a hcerle una boina a la chica. Pero puedo decir que allí comenzo mi desencanto con el diario La Jornada ese "adalid de la libertad". Al paso del tiempo eso ya no es más que una simple anécdota. Ahora sé que a muchos escritores le han rechazado textos...quizá al igual que a mi porque no "van con la línea editorial de ellos".

En fin...que nostalgia se viene de prnto al paladar, como las olas a la arena del mar.

Thursday, January 24, 2008

Aquí está el primer capítulo de la nueva novela

Se llama La Ciudad en la palma de la mano.

Es extraña, pero me agrada, espero que a los que la lean también les resulte agradable.

En fin, aquí dejo el primer capítulo.

vale.

La Ciudad en la palma de la mano

Capítulo 1:

Mirando a la Ciudad


¿Por qué todo aquí tiene que oler a mierda? Bueno, en realidad no es así, lo que no huele a mierda huele a orines. Qué poca madre, los mismos que venden comida en los oxidados y viejos puestos de metal son los mismos que defecan de la manera más impune en las banquetas. Antes, dicen, no era así, ¿Quiénes lo dicen? Los ancianos que ahora miran con nostalgia. Yo no lo sé. Yo digo que siempre ha sido así. La ciudad es una gran mojonera. Sin embargo sé que nunca podré ir a otro lado. Es decir, no podré vivir en otra ciudad. Esta me arropa, me ata, es el peor de mis vicios. Eso precisamente, la ciudad es un vicio, mi vicio.
Conozco cada calle y cada esquina, cada callejón y cada guarida. Mi padre decía que a la gente se le descubre el oficio en el rostro. Eso es algo cierto, tanto al ladrón como al que no trabaja y al que si lo hace, se les nota enseguida. Que sabio era mi padre, claro, cuando no se bebía su botella de 1/4 de litro de alcohol de 96 grados porque entonces cualquier cosa podía pasar. Podía despotricar contra la iglesia o contra el alza de impuestos. No pocas fueron las veces en que anunció la iniciación de otra revolución. Ahora sí -decía- la gente ya no aguanta. Pero se equivocaba. La gente tiene un caparazón durísimo que le permite soportar tantas cosas, tantas mentiras, tantas burlas. Después de tantos años me doy cuenta que no es tan mala la mierda esta, la que hiede, mala la que sale de la boca y de los actos de los políticos. Esa es letal. Por eso tiene a tanta gente sumida en la pobreza. No es que la gente no trabajé, conozco gente que trabaja hasta 14 horas diarias y aún así no se aleja de la barra de pobreza.
Estas calles siempre me traen recuerdos, con ellos siempre me lastiman pero al final agradezco que lo hagan. La nostalgia para mi es algo necesario. Antes, cuando era joven y aún no cumplía los 20 confundía el amor con la nostalgia. Eso es lo malo de ser joven, se confunde una cosa con la otra. Antes pensaba que me enamoraba de cada chica que veía, pero no era así, todo era nostalgia, pura nostalgia. ¿Nostalgia de qué? No lo sé, la nostalgia nunca da explicaciones.
Pese a todo esta ciudad es magnífica. He conocido aquí a mucha gente valiosa. A la más sabía la pude escuchar mientras me servían la botana en un bar céntrico a las dos de la tarde. Aquí cualquiera viene y te cuenta una historia. No sé, quizá y con un poco de suerte alguien en cualquier bar de pronto me cuente una historia que se me haga conocida. Quizá alguien me cuente alguna vez la historia de mi vida.
Creo sin embargo, que aún me faltan muchas cosas por conocer de esta ciudad. Creo que no basta con los bares, los museos y los parques. Creo que no basta con enamorar a las putas, ni con cortejar a la chica amable del servicio de revelado e impresión fotográfico. No, no basta. Por eso todas las tardes camino por esta ciudad, siempre a la espera de algo nuevo o algo desconocido. Enciendo un cigarro, creo que no hay nada mejor para una tarde que anuncia lluvia que un Pall Mall.

Friday, December 07, 2007

La historia de la cana

Gracias a que mis hermanos de manera "oportuna" me advirtieron de mi grave error al pensar que yo tenía veintiseis, cuando en relidad tengo 27...fue que caí en cuenta que ya ando rondando los 30...Que cosa tan insignificante podrán pensar algunos...pero no lo es para aqueelos como yo...que en una mala mañana...en una de esas donde el destino te pone el pie y te hace una mala jugada y descubres que te ha salido una cana; plateada y perfectamente visible hasta para un miope...Que le voy a hacer...dentro de poco seré un tipo de 28 años de edad y con una cana plateada como atractivo...solo espero que falte un poco más de tiempo...para que un bondadoso joven me conceda el asiento en el metro...